Santo Domingo: antigua puerta de América


 

Un viaje al pasado tiene como punto de partida esta histórica ciudad dominicana, con el plus de la comida, la flora y las playas perfectas.

 

La capital de República Dominicana tiene todo lo que se necesita durante un viaje: una vida urbana activa y divertida, edificios coloniales que narran siglos de historia, grandes parques y, claro, playas fantásticas en una larga costa bañada por el insuperable Mar Caribe.

No hay que perder de vista que en esta ciudad estuvo el primer asentamiento de los exploradores europeos a finales del siglo XV, por lo que los paseos por la Ciudad Colonial, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, son imprescindibles y toda una lección de historia americana. La catedral y el castillo más antiguos de todo el continente se encuentran aquí: de estilo plateresco, la Catedral Primada de América está muy bien preservada, y vale la pena acceder con un guía para no perderse los detalles; el Alcázar de Colón, por su parte, funciona en la actualidad como un museo en el que se exhiben innumerables piezas de la época colonial. La Fortaleza Ozama, el Parque Colón y el antiguo Monasterio de San Francisco son otras de las muchas visitas obligadas. Ningún recorrido está completo sin una exploración por los sabores criollos de Santo Domingo. Hay que buscar las diferentes preparaciones de sancocho, quizás el plato dominicano más representativo (y delicioso).

Para disfrutar de la naturaleza en este clima fantástico, hay que agregar los parques al itinerario. El Jardín Botánico Nacional, dividido en diferentes jardines repletos de árboles y plantas endémicos, da muestra de la riqueza natural de la región. Es muy grande, por lo que conviene destinarle buena parte de un día y preparar el picnic.