Fort Lauderdale: cenit del lujo


 

Glamuroso por definición: yates que repletan el horizonte, cuidados campos de golf, malls impresionantes y naturaleza digna de fotografiarse.

La fascinante sensación de poder y libertad es tan sólo el inicio de un lujoso paseo en yate. Los conocedores lo saben, y es por eso que tantas brújulas apuntan a este destino favorito. Fort Lauderdale, a una media hora al norte de Miami, es sin duda la cima más alta del glamour en la de por sí glamurosa Florida.


Es, también, uno de los puertos más sofisticados para embarcarse y disfrutar un paisaje hecho de vegetación increíble y brillantes áreas residenciales mientras se desliza sin prisas entre el sistema de canales. Una muy buena opción para verlo todo es abordar un water taxi o, para un paseo romántico, una góndola —no en vano se conoce a este sitio como la Venecia de América.


Aquí se viene por el clima inmejorable y las playas de arena clara, y aunque es perfecto para quienes viajan entre amigos en plan de fiesta, quienes buscan relajarse lo disfrutan enormemente. Si el objetivo final es dedicarse al shopping más selecto, hay calles enteras y centros comerciales —de Las Olas Boulevard a The Galleria Mall— repletos de escaparates irresistibles. En este recorrido, los descubrimientos gastronómicos están a la orden del día: le será difícil escoger entre cafés, sitios para comer un snack y restaurantes de alta cocina de todo el mundo. Aunque la ciudad tiene atractivos suficientes como para no irse nunca, no hay que perderse la fotogénica excursión a los Everglades, un bellísimo parque nacional.


Para cerrar el día, el lugar perfecto es Universal CityWalk, donde se presentan diferentes espectáculos y conciertos, además de que agrupa muy buenos bares y restaurantes temáticos: del Hard Rock Café más grande del mundo al NASCAR Sports Grill, favorito de los entusiastas del automovilismo y la velocidad.
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