Isla Margarita: Siempre tendremos el Caribe


 

Suficientemente íntima para que nada interrumpa su descanso, pero con todo lo que necesita para no querer irse nunca.

Cuando se piensa en vacaciones, en la mente surge una postal de arena suave, clima perfecto, vegetación en abundancia y mar azul intenso, escenario del viaje que habita el imaginario colectivo. Por fortuna, el Caribe existe, y la Isla de Margarita, al noreste de Venezuela, se ajusta sobradamente a esa descripción del paraíso.


Es el mejor lugar para tomar un merecido descanso y cumplir cada capricho, y lo disfrutará especialmente si es un viajero hiperactivo que busca deportes acuáticos, ya que hay alternativas para cualquier nivel de habilidad. Aquí hay desde windsurf y kitesurf en la playa El Yaque —de mar tranquilo y mucho viento— hasta surf o bodyboard en El Parguito, cuyas olas ofrecen momentos de intensidad espectacular.


Una de las mejores excursiones entre la naturaleza es a la Laguna de La Restinga: un trayecto en lancha le mostrará un fantástico ecosistema de manglares y fauna que no verá en ningún otro sitio. Para cerrar el paseo, podrá probar un pescado fresquísimo en la playa. Si viaja en familia, una buena recomendación es visitar el parque acuático El Agua, con toboganes, piscinas con olas y otra docena de atracciones que divertirán a todos por igual.


Un aspecto encantador de la isla es que, adicional a las actividades de playa, hay una buena dosis de monumentos históricos que hay que explorar en las diferentes ciudades, como el Castillo de San Carlos Borromeo, del siglo XVII, un importante escenario de la época de la independencia, desde el que se puede disfrutar de vistas preciosas de Pampatar. La Galera, en Juan Griego, es otro imprescindible.