Las Vegas: Más feliz que nunca


 

La ciudad refulge como nunca y reinventa sus placeres cada día. Si ya ha ido, seguro quiere volver cuanto antes. Y si no, ¿qué espera?


¿Quién no ama Las Vegas? Todo empieza y acaba (y vuelve a empezar) en la espectacularidad de The Strip, la famosa franja de más de seis kilómetros de extensión sobre la que todo, absolutamente todo sucede: las luces no se apagan nunca, lo mismo que la incansable vida de los casinos más célebres del mundo.

Y eso es apenas el principio: restaurantes excelentes —imprescindibles— se forman uno tras otro y, cada cual su dimensión y altura, ofrecen todo tipo de propuestas gastronómicas; nuevos bares con tragos originales y deliciosos abren cada día; un espectáculo impresionante está por comenzar a cada momento. Quien ame el entretenimiento a manos llenas —¿y quién no?— necesita estar, ahora mismo, en Las Vegas.


La ciudad fundada sobre el desierto no se cansa de crecer y reinventarse, y aunque hay paradas obligadas de toda la vida —el Caesars Palace, el Bellagio, el Flamingo, e incluso el viejo Downtown—, siempre hay algo nuevo por descubrir.La variedad es tal que resulta difícil arriesgar una recomendación, sobre todo porque hay algo para cada antojo, por específico que sea.

No hay que perderse, sin embargo, el brunch francés inigualable de Payard Patisserie & Bistro ni la coctelería del Botero o del Michael Mina Pub 1842, una taberna de reciente apertura que destaca por su estilo inglés.


Si tras toda esta actividad necesita un respiro, una mañana en cualquiera de los campos de golf de clase mundial o una visita a alguno de los mejores spas lo dejará totalmente repuesto para regresar a la fiesta.