Rio Quente: the hotness comes from nature


 

Nada más relajante que sumergirse en aguas termales, y mejor aún si se les suman deportes acuáticos, comida rica y fauna llena de color.

A una media hora de la popular Caldas Novas, en el estado de Goiás, se ubica uno de los destinos vacacionales consentidos de los brasileños. El exclusivo Rio Quente es un pequeño territorio del que podría decirse que está totalmente consagrado a los viajeros.

 

Es el paraíso de las más deliciosas aguas termales y todo lo que puede surgir en torno a ellas: de deportes acuáticos a espacios de relajación a la más rica gastronomía del centro del país. Todo esto está rodeado por la característica vegetación abundante del clima tropical, y poblado por fauna única, lo que lo convierte en un destino de ecoturismo que toda la familia puede disfrutar.

 

Si viaja con los chicos, una buena visita es a Hot Park. Conviene llegar temprano para aprovecharlo todo. Aquí se puede bucear entre peces increíbles, hay tirolesas o surf y, lo más importante, albercas y toboganes de diferentes dimensiones e intensidades: sin duda hay algo para todos. Quienes estén en busca de emociones más fuertes deben ir al Xpirado, una estructura de 32 metros de altura desde la que se desciende a toda velocidad a una piscina. En Bird Land es posible ver unas 200 aves: tucanes de colores espectaculares, papagayos o flamencos. Y, claro, detenerse a disfrutar de las aguas termales, a unos 37ºC, es casi una obligación —y de lo más relajante.

 

Aquí no falta un sitio donde detenerse a comer un bocadillo, pero en toda la zona hay alternativas para cenar muy rico: los restaurantes que sirven comida típica de la región se suman a una buena oferta gastronómica internacional.