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Quintana Roo: la ruta de los cenotes


Buenos Aires ciudad del tango

 

Estos ojos de agua esmeralda entre la selva eran sitios de culto entre los mayas. Hoy integran un circuito ideal para disfrutar de una experiencia totalmente natural.

La selva del sureste de México se caracteriza por sus cenotes, descubiertos y subterráneos. Todos tienen un encanto particular; si quiere disfrutar los más bellos, rente un automóvil y recorra la ruta que inicia en el poblado de Puerto Morelos, en la carretera Cancún-Tulum, en Quintana Roo.

El más cercano es el cenote Las Mojarras: una laguna de 65 metros de diámetro, rodeada por la selva y llena de peces que dan suaves mordiscos en los dedos. El parque donde se ubica cuenta con una tirolesa y una torre de clavados.

Buenos Aires ciudad del tango

 

Tres kilómetros más adelante, entre campos de zapotes (de los que se extrae el chicle), encontrará el cenote Siete Bocas: su estrecha entrada de piedra caliza conduce a una red de cavernas y pequeños cenotes de agua esmeralda

A unos minutos le espera una experiencia ideal para toda la familia: Boca del Puma, un ecoparque donde podrá practicar senderismo o escalada, conducir una cuatrimoto y tirarse de las tirolesas más altas de la región. Su estrella es el cenote del mismo nombre, Boca del Puma, poco profundo e ideal para los niños.

Veinte minutos al sur de Puerto Aventuras se halla Ponderosa, un profundo cenote abierto en una selva llena de pájaros. Podrá bucear por una caverna llena de peces y tortugas que conecta con el cenote Corral entre una franja de haloclina: punto donde se separan las aguas dulce y salada, lo que crea un increíble reflejo.

A 10 kilómetros de Tulum, Dos Ojos es un sistema de cavernas subterráneas de 57 kilómetros de largo y 25 metros de profundidad. Practique el buceo entre estalactitas y estalagmitas. En el fondo encontrará fósiles de peces, caracolas y conchas marinas.